Bienvenidos todos un día más al blog de la Asociación Kimera donde hoy hablaremos sobre un juego de mesa que me ha sorprendido lo bien adaptado que esta: DOOM: The Board Game. Al igual que hicimos hace tiempo con ciertos juegos para los Talleres de Juegos de Mesa Kimera que fueron subvencionados por el Ayuntamiento de Getxo, vamos a hablar un poco de su ambientación, sus mecánicas y dar una opinión sobre este juego. Así que ponte música cañera y prepárate para encarnar al único ser capaz de aterrorizar a los demonios.

Ambientación
Para aquellos que no lo sepan DOOM empezó como un juego de ordenador de los años 90 que se centraba en ir avanzando por diferentes habitaciones eliminando demonios para detener una invasión demoniaca en Marte. El juego fue tremendamente exitoso pero en algún momento cayó en el olvido. Pero, en el 2016, volvió del olvido con una reinvención del videojuego tan exitosa que animo a crear este juego de mesa. La historia sigue siendo la misma: Los demonios invaden las instalaciones de Marte y un grupo de 4 marines debe detener la invasión enfrentándose a los malignos seres a base de plomo. ¿Serán 4 marines suficientes para detener a la infernal fuerza de invasión?
Mecánicas
Aquellos que han jugado a DOOM, principalmente a la reinvención del 2016 se estarán preguntando como adaptas un sistema un juego de disparos tan frenético a un juego de mesa. Fue esa misma duda fue lo que me empujo a probarlo y estoy encantado con como lo han resuelto. Hablemos primero del combate: Cada jugador tiene una baraja de 10 cartas que contiene 6 cartas de dos armas diferentes a su elección y 4 cartas genéricas de Marine de la UAC. Hay 3 tipos de cartas: Acciones Básicas, Acciones Adicionales y Reacciones. Cada turno solo puedes jugar 1 carta de Acción Básica, todas las cartas de Acciones Adicionales que quieras y, cuando se cumplan ciertas condiciones, una carta de Reacción apropiada. Tu mano es de 3 cartas, por lo que tendrás opciones pero no tantas como para estar más de 3 minutos pensando que hacer. Cada carta tiene una cantidad de Velocidad, un Rango y Daño y/o una habilidad especial. Cada vez que juegas una carta que tenga un valor de Velocidad, el personaje gana esos puntos para el resto del turno y puede invertirlos en moverse una casilla en cualquier momento del mismo. Si la carta tiene Rango y Daño, podrá efectuar un ataque contra un enemigo que este a una distancia máxima igual al Rango para hacerle tanto daño como el Daño de la carta. Si en algún momento te quedas si baraja, barajeas tu descarte y este se convierte en tu baraja. Puede que suene complicado, pero solo hacen falta 2 o 3 turnos para pillarle el tranquillo.
¿Y cómo te defiendes de un ataque? Simple, desvelas la carta superior de tu mazo, cuentas cuantos escudos tiene en el lateral y reduces 1 punto de daño por cada escudo. Si tienes la fortuna de sacar la carta con Esquivar en lugar de Escudo, reduces todo el daño a 0. Después, esa carta es descartada, por lo que tendrás que esperar a barajear tu pila de descartes para recuperarla aunque no hayas sufrido daño. Esto hace que un ataque siempre sea una molestia incluso si no te han hecho daño. Y ya está, eso es todo lo que necesitas saber si eres un Marine.
¿Y qué pasa con los malos? Bien, un jugador que no sea Marine será el encargado de controlar a los demonios. Su baraja será de 18 cartas y lo formará tomando 3 grupos de cartas que darán ciertas ventajas a sus demonios. Su mano será de 6 cartas en lugar de 3 y, a diferencia de los Marines, estas cartas solo las utilizará para potenciar a sus criaturas ya que estas siempre se mueven y atacan cuando llega su turno. Además de esto, cada grupo de demonios tiene una habilidad especial y una “súper habilidad” que se activará si el Señor de los Demonios gasta un punto de Argent.
Con este resumen de reglas y alguna explicación que me he ahorrado como las Glory Kills, las coberturas o como se organizan los turnos, ya estáis listos para enfrentaros a los demonios y detener la invasión demoniaca. O detener a los Marines si eres el Señor de los Demonios. No es del todo simple, pero tampoco es complicado.
Opinión
Lo he ido diciendo a lo largo de la entrada, pero lo recalco aquí: Este juego me ha sorprendido gratamente. Por la parte del Marine, tiene una mano reducida que le deja claro que va a hacer en su siguiente turno pero dejando un pequeño espacio para pensar que va a hacer pero sin que eso demore mucho la partida. Además de esto, cuentan con habilidades especiales que les dan pequeños matices para diferenciarse del resto de jugadores, como poder descartar una carta de su mano para repetir un dado de daño, algo muy útil si vas con una escopeta. Por la parte del Señor de los Demonios, cada demonio tiene sus habilidades, movimiento y ataques, pero al mismo tiempo puedes utilizar tus cartas para potenciar a tus demonios o para debilitar a los marines. En conjunto, es una juego de decisiones rápidas, turnos agiles y en el que los dados de daño estarán rodando por la mesa cada 30 segundos. Es una gran adaptación de DOOM a juego de mesa y que se merece que lo probéis si tenéis la oportunidad.

